Todo comenzó hace unos 5 o 6 años cuando
D. Francisco y yo comenzamos a ayudar con los decorados para el Salón de
Actos. Así, preparábamos la escenografía para las diferentes obras de
teatro que se llevaban a cabo en el colegio por Don Pablo y demás
profesores. Intentábamos convertir el escenario en un mundo diferente
cada vez. Unas veces el frío y la nieve lo cubrían, y otras, el colorido
de un campo en primavera. Cada año íbamos superándonos a nosotros
mismos, o por lo menos eso intentábamos.
La primera fiesta en la que colaboramos fue la del Quijote en 2005. Convertimos el rincón de debajo de la escalera principal del hall en el Rincón del Arte, ambientado en la Mancha.
Pero esto nos supo a poco. Llegó la fiesta de los Deportes en 2006 y realizamos varias figuras de deportistas en las que se colocaba la cabeza para hacerse fotos. ¡Fue un éxito!
El año siguiente crecimos en número. Cada vez éramos más y lo pasábamos mejor. Seguimos con los decorados, que ya los hacíamos para prácticamente todas las obras de teatro que se hacía en el colegio. En la fiesta de los Cuentos convertimos el hall en el libro de la selva, con Mowgli, Baloo…
Ya éramos una familia numerosa. Este año íbamos a lucirnos. La Ciencia iba a ser el tema. ¿Qué podíamos hacer? Entre todos se nos ocurrió la idea de hacer una nave espacial de la película Star Wars. Era un proyecto muy difícil, un gran reto, pero al final lo conseguimos. Todo el año estuvimos trabajando muy duro y por fin llegó el gran día. Tuvimos algún que otro problemilla para colgarla pero, con la ayuda de muchos, lo conseguimos. El hall se había convertido en el Espacio, lleno de brillantes estrellas, y por él volaba un espectacular Ala-X. Para acompañarlo, todos nos disfrazamos de personajes de Star Wars, incluso algunos profesores. ¡Fue espectacular!
Y llegó el 2008. Ya se nos empezaba a complicar el curso a los más veteranos. Sólo nos quedan 2 años en el Sorolla. Qué lástima. Y, ¿qué pasaría con el grupo cuando nos fuéramos? ¡Tantos años de trabajo y esfuerzo no podían perderse así como así!
¿Qué podíamos hacer? Dimos con la solución entre todos. ¡¿Por qué no hacer el grupo público?! ¡Que se apuntara quien quisiera! Empezó el curso y con él nosotros comenzamos a trabajar.
Decidimos que si queríamos que se apuntara mucha gente necesitaríamos un lugar para trabajar. Comenzamos con la limpieza del Taller, la parte de detrás del escenario. Encontramos de todo ahí detrás, desde los colchones en los que nos echábamos la siesta de pequeños, hasta un microondas que se utilizó en una obra de teatro. Nos llevó su tiempo, pero finalmente conseguimos un espacio alucinante donde poder trabajar cómodamente. Y de ahí surgió el nombre, “Entre Bastidores”.
Una vez que el Taller estaba limpio, comenzamos a empapelar el colegio de carteles. Los pusimos por todas partes para que todo el mundo los viera, ¡hasta en los baños!
Sinceramente, no pensamos que fuera a acudir mucha gente pero, para nuestra sorpresa, el día de la reunión vinieron casi 30 personas. ¡Vaya! Comenzamos las “clases” y cada día más gente se quería apuntar.
¡Hoy por hoy somos unos 50! ¡Este año va a ser el nuestro! ¡Preparaos para ver el colegio totalmente transformado y teletransportado a la mitología griega y romana! ¡Esperamos que os guste!
Diego Iglesias Gómez, director de Entre Bastidores 2008